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El COLOR, MI PRÓJIMO
“Paisajes que existen antes de mi ver” - no porque su despliegue sea anterior a la mirada más o menos como el de cualquier objeto observable, sino porque, al solicitar una visión que precede el cumplimiento de lo visto, de algún modo estas pinturas enceguecen secretamente. Cuanto más acogedoras las moradas de sus dédalos, aparentemente abandonadas a un ejercicio de indefensa imprevisión, tanto más se extravía en ellas la idea que se creía clara y distinta. Es así como, al sugerir el reenvío del ver que no dispone de su fin ni de su éxito y al señalar una verdad capaz de reunir no sólo lo natural y lo artificial según deseo de Cézanne y enseñanza de selva culta, sino también “pasado o presente”, en plena disyuntiva, donde la conciliación inscribe la historia sin reprimir contrastes de armonía desgarradora, Valerio Adami alude a los paisajes de un país que, como el nombre indica, responde al justo sueño del llamado paganismo, un reconocimiento del abrazo de naturaleza y cultura cuya lucidez no ha de confundirse con el nefasto regreso de las consignas de sangre y suelo. Si no le faltan rojos, a veces coágulos cruentos reemplazando sombras y remozando negruras, a no ser que los rubíes celebren el más allá de los oros de tallos y troncos candentes, la escueta franqueza del color otro o de l’altro del colore, allende el deleite cromático, glosando para esta ocasión una torsión idiomática casi proverbial, ofrece la verdad en pintura no menos que en puntura, tierna herida de gladíolo o pincel punzante y puntas de zapatillas de fidelidad bailarina. Así mismo en su estudio María Morán habla de “cosecha de colores” y se refiere a la necesidad de “obligar las flores a permanecer”, puntualmente entregada a una faena agrícola inseparable del amoroso oficio que consistiría en cautivar la atención de un grupo de estudiantes : a pesar de las apariencias, refutando la pesadez de lo aparente con el tacto de un color que el exceso de luz celosa macera, parcela y aula más que jardín regalado al cómodo regusto, como la tierra y la cita la visión es de quien la trabaja, temblorosa evidencia que te sorprende mientras la sorprendes temblando, hasta la hipnosis recíproca, lianas, ramas, hojas y pétalos subvirtiendo las leyes de la laboriosidad voluntariosa, porque su fruto imprevisible madura tan sólo cuando la pupila florece ante el color magistral que la llama y que el pupilo no ha visto, allá lejos, no todavía... Texto del filósofo Bruno Mazzoldi
Para María Morán
Recuerdo
las pinturas de María Moran como los paisajes que preceden mi mirada,que ya existian antes de ser vistos,
imágenes surgidas de representaciones míticas y figuras de la memoria, cuadros
en que la luz corre veloz entre el claroscuro de la hojas, donde el dibujo
aparece al componerse de de los llenos y de los vacíos de las ramas o en la
urdimbre de tallos de flores multicolores,
sentimientos de cálidas estaciones tropicales....
Son
dipinti dal vero que modifican nuestras leyes del ver para reunir pasado o
presente en una sola imagen.
“L’art et la nature ne sont ils pas différents ? Je voudrais les réunir” declaraba Cézanne.
Así los paisajes de María Morán
son representaciones ideales, diagramas de colores que muestran el color otro y
visiones de colores de flores y bosques conocidos, que nos toman de la mano y
nos acompañan en otros paisajes, en otros lugares que no conocemos, donde toque
y tiempo, rojo y azul, que aquí ya no tienen sombras, se hacen figuras
suspendidas como si fueran los signos de un sueño - y en ese momento nuestro
ojo, que miraba al paisaje como a un punto cercano, se mueve o se va más lejos
y más lejos todavía, allá donde el éxtasis encuentra la poesía. Tuyo Valerio
Adami
De Lirios y Quietudes de Kenga
: Maria Moran Obra
Reciente La pintura ha tenido desde
siempre una relación muy estrecha con la naturaleza. Se podría decir que la una
complementa la otra.¿Es la pintura un espejo de la naturaleza? Probablemente no.
Si la pintura mira el paisaje, el paisaje también mira la pintura. El cuadro es
quizás el plano ideal de representación de la naturaleza. Siempre ilusión, la
pintura en su constitución sufre un proceso análogo a aquellos procesos biológicos
de la naturaleza. Una pintura nace como una idea informe,sigue un período de
estructuración, de crecimiento, llega a términos suficientes, o se detiene en
algún estado.Manifiesta un proceso de evolución. Forma una imagen del mundo,
nunca completa, siempre latente. En este sentido María Morán a través de su pintura ha
establecido un diálogo íntimo con la naturaleza. Su aproximación al mundo
vegetal es directa. La pintura es su instrumento de indagación. Sin embargo, no
existe en ella una actitud de mímesis. Si bien, Morán privilegia el hecho pictórico,
no trata de realizar un "pintoresquismo" embellecedor. Su proceso es
más bien mental: Cómo percibir la naturaleza y sensibilizar la mirada mediante
unos gestos certeros de concreción de la imagen en la memoria. La fragilidad de la naturaleza y el carácter fugaz de su
existencia parecee ser el interés estético de Morán.Las formas vegetales apenas
se manifiestan, se registran en pleno cambio, ya sea su maduración o su extinción.
No hay aquí interés lumínico "impresionista", ni una exaltación
tropical: En su lugar persiste una conciencia de desmaterialización recreación
de la forma. De esta manera el cuadro establece una relación orgánica y metafórica
con la naturaleza. El color es el elemento plástico en el cual Morán fundamenta su
pintura. Como Hockney, ella nos recuerda que el problema de la pintura no es
una simple recreación de géneros pictóricos, sino de sensibilidad estética y
actitud reflexiva ante el mundo. Así su pintura no esu hecho autónomo desinteresado.
Morán compromete su pintura con lo esencial de la vida, con las leyes naturales
que nos gobiernan: crecimiento y extinción, la consolidación y la
desmaterialización de todo lo vivo. Breves de la Critica "María Morán expuso cuadros y acuarelas inscritas tanto temática
como linguísticamente en su arte hecho de sosiegos y equilibrios. Los cuadros,
son titulos líricos, "Musa paradisíaca",
"Zarza presionando la ventana",
son el resultado de un acercamiento a la naturaleza en el que la intención de
reproducirla con fidelidad está eclipsada por la pasión por el color, su
despliegue, sus secretas armonías. Colombia, país tropical, está muy lejos
evidentemente de ese mar Mediterráneo que tanto atraía a Matisse. Sin embargo
su lema, su enseñanza: lujo, calma y voluptuosidad", bien puede aplicarse
a lo que hace esta pintora Colombiana". Carlos Jiménez "Art
Nexus"-Madrid, España, 1991. "María Morán representa la depuración de la sensibilidad
para el color". Francisco Gil Tovar: "El
tiempo"26.X, 1995. "...sus cuadros llaman la atención por la sobriedad y
porque en ellos todo aparece en el justo lugar"..."las musas de María
Morán, tan ricas y alegres de color como las flores que la inspiran". |